
En un comunicado emitido el 27 de mayo del año pasado, la FIFA argumentó que por razones médicas, y para proteger la salud de los jugadores, en el futuro, no se deberá disputar partidos internacionales a una altura superior a los 2,500 metros. Y en conferencia de prensa en Zurich, el presidente del mencionado organismo, Joseph Blatter, dijo: "Sé que habrá quejas, sobre todo en Sudamérica , pero tenemos que pensar en la salud de los jugadores. También en la distorsión de la competición si los partidos se juegan a ese nivel. El Comité Ejecutivo escuchó la propuesta del Comité Médico y decidió actuar, porque jugar por encima de esa altitud no es sano ni justo".
Esta medida, cuanto menos, parece extraña. Porque hay otras condiciones que afectan la salud de los deportistas pero que no justifican (al parecer) medidas como esta. Si la salud es la razón de la prohibición, esta también puede verse dañada por el exceso de frío, de calor, en países donde existen pandemias, guerras civiles, desastres naturales e incluso hasta inseguridad ciudadana.
Hay quienes dicen que esta decisión tiene más relación con los intereses de países sudamericanos que son parte del primer mundo del fútbol, como Brasil, Argentina y Uruguay. Equipos que están integrados en su mayoría por futbolistas que juegan en Europa, que no tienen tiempo para realizar una aclimatación adecuada antes de viajar a ciudades de altura.
Si bien es cierto que la altura pone en ventaja física a los equipos que están acostumbrados a ella, las estadísticas demuestran que los equipos de altura no son imbatibles, ni que gracias a jugar a mas de 2.000 metros sobre el nivel del mar se han convertido en potencias futbolísticas. Prueba de ello es que Bolivia (La Paz) ha clasificado a un mundial, Ecuador (Quito) dos, Colombia (jugó en Barranquilla) dos y Perú (Lima) cuatro. Lo mismo ocurre con los clubes de fútbol, así, ningún equipo de La Paz, Quito o Bogotá ha sido campeón de la Copa Libertadores de América ni Sudamericana, sólo Cienciano del Cusco obtuvo este último torneo en el 2003. Además, este mandato de la FIFA también afectará al club Toluca de México que juega de local en la ciudad del mismo nombre y que está ubicada a 2,700 metros.
Lo gracioso es que Toluca fue una de las sedes de los campeonatos mundiales organizados por la FIFA en México en 1986 y 1970.
Otra de las razones que pudieran haber empujado a las potencias sudamericanas a inducir para que la FIFA diese esta orden, es que, para las eliminatorias de Sudáfrica 2010, además de tener que jugar en Quito (Ecuador) y La Paz (Bolivia), las federaciones de fútbol de Colombia y Perú, han inscrito a Bogotá y Cusco, respectivamente, como sedes alternas para que jueguen de locales en la competición pre mundialista. De los nueve partidos que disputarán de visitantes, cuatro lo tendrán que hacer en ciudades de altura. Las estrellas europeas habrían presionado a sus influyentes federaciones, para que eviten -a la legal- jugar en las sedes andinas.

Esta decisión de la FIFA está dirigida de manera directa contra los estadios: Hernando Siles de La Paz, Bolivia con 3, 650 msnm, Inka Garcilaso de la Vega de Cuzco (Foto), Perú con 3, 399 msnm, La Casa Blanca (LDU) de Quito, Ecuador con 2,800 msnm y el Nemesio Camacho (El Campín) de Bogotá, Colombia con 2,650 msnm. Donde se jugarán las eliminatorias sudamericanas para clasificar al mundial de Sudáfrica 2010. E indirecta contra el estadio Nemesio Diez (La Bombonera) de Toluca, México con 2,700 msnm y al que de paso pueden eliminar para no viajar cuando lo requieran los campeonatos internacionales de clubes.
Personalmente estoy a favor de cuidar la vida de los futbolistas. Pero como no veo que se tomen medidas en otras cuestiones que amenazan también la salud, miro esta decisión con cierta desconfianza.


